Federico Lamas sobre Turismo AUVO: “Aspiramos que sea el ingreso y el regreso al automovilismo de nuestros pilotos”

El Turismo AUVO inicia una nueva etapa. Desde este año, Clase 1 y Clase 2 dejan de convivir bajo una misma lógica para consolidarse como categorías separadas e independientes, con reglamentos propios y una identidad más definida. Al frente de ese proceso están Federico Lamas y Bernardo Benedikt en Clase 1, mientras que Clase 2 atraviesa su propia dinámica, con un parque nutrido pero desafíos distintos. “Fefo” fue claro sobre el espíritu del proyecto: “Clase 1 es la entrada y la vuelta del automovilismo uruguayo”.

 

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Los reglamentos de ambas clases fueron terminados de armar recientemente (aún pendientes de homologación) y traen cambios importantes. La separación formal no es solo administrativa: responde a dos filosofías distintas.

En Clase 1, la expectativa para la primera carrera es contar con 12 o 13 autos en pista en la primera fecha. La proyección para las siguientes fechas es ambiciosa: cerrar el año con alrededor de 30 autos y apuntar a un total combinado de 60 entre ambas clases para el final de la temporada 2026.

Clase 2, por su parte, arrancaría con un parque estimado entre 25 y 30 autos confirmados, un número sólido que refleja el movimiento interno del automovilismo uruguayo en los últimos meses.

La apuesta de Lamas y Benedikt en Clase 1 es clara: convertirla en el primer escalón obligatorio antes de subir a categorías superiores, algo que en otros países funciona como parte natural de la escalera formativa. Y el concepto de “ingreso” y “regreso” es concreto. Ingreso para los jóvenes que vienen del karting y necesitan un espacio accesible para dar el salto a los autos de turismo. Regreso para aquellos pilotos veteranos que, por razones presupuestarias, ya no pueden sostener un programa en Superturismo pero aún tienen ganas (y nivel) para competir.

El objetivo es claro: mezclar experiencia con juventud en un entorno competitivo pero controlado.

Si la filosofía es accesibilidad, el reglamento es la herramienta para sostenerla. Los cambios introducidos en Clase 1 apuntan directamente a contener costos y achicar diferencias.

Se estableció un tope de potencia cercano a los 150 caballos, cifra que puede alcanzarse con un motor estándar y una leva adecuada, evitando desarrollos caros y sofisticados.

El objetivo no es esconder la competencia, sino equilibrarla: que quince autos puedan rodar dentro del mismo segundo. “Accesibilidad sobre performance” podría ser la consigna no escrita.

Uno de los próximos pasos será trabajar en conjunto con la FUK para consolidar un camino claro hacia el Superturismo. La idea es que Clase 1 no sea un destino final, sino una etapa formativa obligatoria.

En paralelo, continúa la revisión reglamentaria para permitir la convivencia de autos nuevos y viejos sin que la brecha tecnológica rompa el espíritu competitivo. El equilibrio técnico será clave para sostener la identidad de cada divisional.