A veces, los fines de semana que empiezan improvisados terminan siendo los más reveladores. Maite Cáceres lo comprobó en carne propia en la Winter Series de la Fórmula FARA, disputada en Homestead, Miami. Allí, la uruguaya fue convocada a último momento por el Olivia Racing, nuevo nombre del ex International Motorsport, para subirse a un F4 USA recién desempacado y ayudar a ponerlo a punto.
El equipo acababa de adquirir el monoplaza y necesitaba una mano experta para empezar a entenderlo. ¿Quién mejor que Maite, que ya había corrido con ellos en 2023? Así fue que, sin demasiado tiempo para ensayos, ajustó la butaca y salió a pista el viernes para las comunitarias, con la misión clara: evolucionar el auto. Lo deportivo, en todo caso, sería un plus.
En la primera carrera largó tercera y cruzó la meta en la misma posición, sólida y precisa. En la segunda, repitió P3 de largada pero esta vez terminó segunda, mostrando ritmo creciente y una lectura fina del comportamiento del auto. Y en la tercera, otra vez desde la tercera plaza, se lanzó a por el primer puesto a falta de tres vueltas. El intento fue ambicioso, no funcionó, y en el juego de frenadas el tercero la emparejó. En el giro siguiente, el toque: Maite fue embestida y cayó hasta el décimo lugar.
El futuro inmediato de Maite aún es una incógnita. La Rafa Racing Academy, que la respalda, evaluará los pasos a seguir. La idea de pasar a los GT en Estados Unidos está sobre la mesa, pero como siempre en el automovilismo, los planes dependen tanto del talento como del presupuesto.











