Electrificar el futuro: la formación técnica, el eslabón pendiente de la transición eléctrica uruguaya

Un conversatorio organizado por Talleres Don Bosco reunió a referentes del MIEM, la industria y la academia para debatir la brecha entre el avance de la movilidad eléctrica y la disponibilidad de técnicos calificados para sostenerla.

Uruguay viene protagonizando una de las transiciones hacia la movilidad eléctrica más aceleradas de la región. Con más del 31% de los vehículos 0 km vendidos en el primer semestre de 2026 correspondiendo a tecnologías electrificadas entre eléctricos puros e híbridos, y marcas como BYD, Geely y Chevrolet liderando un mercado en plena transformación, la pregunta que empieza a ganar urgencia no es si el cambio va a ocurrir, sino si el país tiene los recursos humanos para sostenerlo. Esa fue precisamente la pregunta que el miércoles 10 de junio puso sobre la mesa el conversatorio “Electrificar el futuro: energía, industria y talento técnico para el Uruguay que viene”, organizado por Talleres Don Bosco en su sede de Montevideo.

El encuentro convocó a representantes del Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM), INEFOP, UTEC, la Cámara de Industrias del Uruguay y empresas como ABB, Cutcsa y Andritz, junto a docentes, estudiantes y egresados de la institución. El resultado fue un diagnóstico compartido y, por momentos, incómodo: Uruguay logró una transformación energética extraordinaria (con cerca del 99% de su generación eléctrica proveniente de fuentes renovables) pero el sistema de formación técnica todavía no opera al mismo ritmo que el cambio tecnológico.

La ingeniera Ariana Spinelli, Directora Nacional de Energía del MIEM, aportó el marco de política pública. Señaló que el país trabaja actualmente en su política energética al 2050 y que el gran desafío pendiente es la descarbonización del transporte y la industria, sectores donde la demanda de técnicos calificados será creciente en los próximos años. No se trata de una proyección lejana: es una necesidad que ya está golpeando la puerta de las empresas uruguayas.

Desde el sector privado, el diagnóstico fue directo y sin eufemismos. El ingeniero Agustín Labandera, de ABB, planteó que el perfil técnico que el mercado busca ya no es el del electricista tradicional. Según sus palabras, el instalador que se demanda hoy es uno que también maneje software, porque instalar un cargador de vehículo eléctrico ya no consiste solo en llegar con cables, sino también en configurarlo. Labandera fue además a contracorriente de ciertos discursos sobre la inteligencia artificial: lejos de relativizar la formación técnica, advirtió que frente al avance de la IA, una formación profunda en conocimientos técnicos es más necesaria que nunca.

El ingeniero Yamandú Rodríguez, de la Cámara de Industrias del Uruguay, identificó los nuevos perfiles que el sector demanda: técnicos en automatización, especialistas en conectividad industrial, analistas de eficiencia energética. Y fue contundente respecto al sistema formativo: los programas deben estar en revisión permanente, porque la tecnología cambia año a año y los contenidos curriculares no siempre acompañan ese ritmo.

Uno de los casos más concretos y cercanos del conversatorio lo aportó el arquitecto Fabián Cancela, gerente de proyectos de movilidad eléctrica de Cutcsa. La empresa de transporte público colectivo más grande del país se encuentra en pleno proceso de electrificación de su flota, y esa experiencia ilustró con precisión cómo la demanda de nuevos perfiles técnicos no es una proyección futura sino una realidad presente en las empresas uruguayas. Cada bus eléctrico que ingresa a la flota de Cutcsa requiere técnicos capaces de mantenerlo, diagnosticarlo y repararlo: una competencia que el sistema formativo tradicional no siempre provee.

Eduardo Roubaud, de Andritz, sumó la perspectiva de la industria intensiva en tecnología. Destacó que el técnico del futuro debe combinar conocimiento eléctrico con capacidad de análisis de datos, y remarcó que esa combinación es hoy muy valorada en el mercado: un técnico con buena formación que además maneja herramientas de datos tiene un recorrido profesional que puede extenderse hacia roles de gestión.

Nicolás Castroman, de UTEC, presentó la experiencia del centro CEFOMER como modelo de articulación entre universidad, empresa y política pública para la actualización de competencias técnicas en energías renovables. Identificó además una brecha concreta detectada por empresas que instalan parques solares en el interior del país: no faltan ingenieros ni mano de obra no especializada, pero sí técnicos con conocimientos eléctricos básicos dispuestos a trabajar en el territorio.

Fue Talleres Don Bosco, institución anfitriona del encuentro con más de 130 años de trayectoria en formación técnica, la que fijó el marco conceptual del conversatorio a través de las palabras de su director, el padre Sebastián Ferreyra: “Electrificar el futuro no es solamente instalar nuevas tecnologías. Es formar personas capaces de comprenderlas, de desarrollarlas y de ponerlas al servicio del bien común.”

La frase sintetiza un desafío que el mercado automotor uruguayo conoce bien. El crecimiento de los vehículos eléctricos —que pasaron de representar el 0,26% del parque automotor hace apenas seis años a cerca del 22% de los autos 0 km vendidos en el primer semestre de 2026— no es sostenible sin una red de técnicos calificados que los soporte. Talleres Don Bosco, con bachilleratos tecnológicos en cinco áreas y más de 30 cursos cortos de especialización, apuesta a ser parte de esa respuesta.