Como ya hemos venido analizando a lo largo de los últimos meses, y algo que también se puede palpar al recorrer las calles de nuestro país, es que se advierte la presencia cada vez más grande de vehículos eléctricos. Los datos del primer trimestre de 2026, proporcionados por la Asociación del Comercio Automotor del Uruguay (ACAU), lo siguen reconfirmando.
Un mercado en expansión eléctrica
Las cifras globales del mercado automotor muestran un crecimiento sólido. En el primer trimestre de 2026, el mercado total alcanzó las 18.023 unidades, lo que representa un incremento del 12% frente a las 16.090 del mismo periodo en 2025. Si desglosamos el mes de marzo, la tendencia se mantiene al alza con 6.657 unidades vendidas frente a las 5.989 del año anterior.
Sin embargo, el dato más revelador no es el volumen total, sino la composición de la demanda. Mientras que los automóviles convencionales sufrieron una ligera caída en el trimestre (pasando de 5.846 a 5.583 unidades), el segmento de los SUV experimentó una explosión sin precedentes, saltando de 4.846 a 7.220 unidades. Es precisamente en este segmento, junto con el de los city-cars, donde la motorización eléctrica ha encontrado su mayor tracción.
El motivo es bien sencillo: el uruguayo ha pasado de preguntar por la velocidad máxima a calcular el costo de la patente y el service. Con un costo por kilómetro que puede ser hasta diez veces menor que el de un motor a combustión, el auto eléctrico se ha convertido en el refugio financiero de la clase media. Además, UTE ha generado una red de carga lo suficientemente densa para que un trayecto interdepartamental no sea una odisea.
Algo a tener en cuenta: las cargas caseras
Mientras que las ventas de SUV eléctricos crecen, también lo hace la preocupación por las instalaciones eléctricas de hogares que no estaban preparadas para alimentar una “batería con ruedas” de alto voltaje. El cambio de hábito no es solo manejar distinto: es aprender sobre potencia contratada y térmicas en el tablero del hogar. El usuario uruguayo está aprendiendo a gestionar su propia “estación de servicio” en el hogar, lo que requiere una mayor conciencia técnica para evitar riesgos de sobrecarga en instalaciones antiguas.
El primer trimestre de 2026 marca un punto de inflexión. La caída en las ventas de minibuses y ómnibus tradicionales contrasta con la vitalidad del sector de particulares. Uruguay se encamina a un escenario donde el auto eléctrico no es la alternativa, sino la norma.








