Tal como sucede cada año, la Federación Interamericana de Periodistas del Automóvil (FIPA) publica la lista de ganadores en las categorías que habitualmente lo hace: Auto, SUV, Truck y Piloto del Año FIPA. Asimismo, atendiendo a los cambios de la industria, se han incorporado las categorías Híbrido y Rango Extendido junto con la de Auto Eléctrico.
El premio mayor, el de Auto del Año FIPA, fue para el BMW M2 Coupé. Con el 27 % de los votos, el pequeño gran deportivo alemán se impuso por un margen mínimo a rivales de perfil muy distinto, como el Nissan Versa o el Audi A5. En un mismo podio conviven un coupé deportivo de tracción trasera y ADN purista, un sedán accesible pensado para grandes volúmenes y un modelo premium de corte más racional.
El M2 gana porque representa algo que empieza a escasear: un deportivo compacto, relativamente “analógico”, con carácter y sin complejos en una era dominada por pantallas y electrificación. Pero que el Versa haya quedado a apenas un punto porcentual habla de otra sensibilidad igual de vigente: la del auto global, eficiente, realista y clave para los mercados latinoamericanos.

En la categoría “SUV y Truck del Año”, el triunfo del Nissan Kicks puede sorprender a quienes asocian este tipo de premios con camionetas grandes o SUV de aspiraciones premium. Sin embargo, el 12 % que lo consagró ganador frente a una lista larguísima de competidores confirma algo que se ve todos los días en la calle: los SUV compactos y accesibles son hoy el corazón del mercado.

La incorporación explícita de los eléctricos de rango extendido dentro del mundo híbrido no es solo una decisión técnica, sino también conceptual. El Deepal S05 E-REV, ganador con el 11 %, simboliza esa transición gradual que muchos mercados todavía necesitan: electrificación sí, pero con red de contención para la ansiedad de autonomía.

En eléctricos puros, el Chevrolet Spark EUV lidera con el 11 %, empatando prácticamente con el KIA EV5. El dato es interesante por partida doble. Por un lado, confirma que los eléctricos compactos y relativamente accesibles son los que mejor dialogan con la realidad regional. Por otro, muestra cómo marcas tradicionales y nuevas conviven en igualdad de condiciones frente al voto periodístico.

El reconocimiento al Piloto del Año FIPA 2025, que quedó en manos de Pato O’Ward, completa el cuadro con una lectura deportiva pero también cultural. El mexicano, figura de la IndyCar, se impuso en una votación muy repartida que incluyó campeones de rally raid, Fórmula 3, Fórmula 2 e incluso integrantes de la grilla de la Fórmula 1 como Franco Colapinto.











